El Colle delle Finestre ocupa un lugar aparte en el ciclismo italiano: un puerto que pasa bruscamente del asfalto a una pista sin asfaltar en sus últimos ocho kilómetros, recorrido varias veces por el Giro d’Italia, entre ellas la memorable etapa de 2018 en la que Chris Froome construyó allí su victoria final.
Un puerto en dos tiempos
Desde Susa, los primeros diez kilómetros suben por asfalto a un ritmo sostenido, antes de que la carretera deje paso a una pista de tierra y grava durante los últimos ocho kilómetros hasta la cima, a 2178 m. En total hay que contar con 18,5 km y 1750 m de desnivel, a una media del 9,2% que apenas decae en todo el recorrido. Las curvas del tramo sin asfaltar, en particular, ofrecen un paisaje mineral bastante alejado de la imagen habitual de los puertos alpinos.
Cómo afrontar la salida
Un neumático más ancho que el de una bici de carretera clásica hace que el tramo sin asfaltar sea mucho más cómodo, sin necesidad por ello de una bici gravel dedicada. La pista, compactada pero a veces irregular, exige especial atención en el descenso, sobre todo tras la lluvia.
Cuándo subir
De junio a septiembre, ya que el tramo sin asfaltar en altitud sigue siendo transitable más tarde en la temporada que los puertos totalmente asfaltados, debido a su exposición y a un mantenimiento más básico. Evitar los días tras lluvias recientes, cuando la pista se vuelve resbaladiza.
Bueno saber
Susa, ciudad histórica a la entrada del valle, ofrece una oferta de alojamiento correcta, con acceso práctico a Sestriere y a las estaciones de esquí cercanas para prolongar la estancia en los Alpes Cocios.