La salida desde Orléans bordea el dique del Loira, muro histórico construido para proteger el valle de las crecidas, con una vista despejada sobre el río y sus numerosos bancos de arena donde anidan charranes y chorlitejos en primavera.
Meung-sur-Loire, con su castillo y sus molinos sobre el Mauve, y luego Beaugency, pequeña ciudad medieval de notable puente fortificado, jalonan la etapa con paradas patrimoniales sin alejarse nunca del río.
La llegada a Blois, dominada por su castillo real de cuatro estilos arquitectónicos superpuestos (del gótico al renacentista), marca una buena primera etapa para coger el ritmo del itinerario.
Distancia indicativa para este tramo.