La etapa continúa por el camino de sirga del canal, siempre igual de llano, con un desvío imprescindible por Josselin: su castillo medieval plantado a orillas del Oust, con sus torres en forma de pimentero que se reflejan en el agua, es una de las vistas más bonitas de toda la travesía bretona.
Pasado Josselin, el canal llega progresivamente al Vilaine, cuyo curso sigue hasta Redon. El paisaje se abre ligeramente, entre bocage y zonas húmedas.
Redon, en la confluencia del Vilaine y el canal, es una ciudad-etapa lógica antes de los últimos kilómetros hacia Nantes.
Distancia indicativa para este tramo.