A unos cincuenta kilómetros al noroeste de Barcelona, el macizo de Montserrat debe su nombre catalán, que significa literalmente “montaña serrada”, a sus picos de conglomerado esculpidos por la erosión desde el Eoceno. Encaramado en la ladera de un acantilado, el monasterio benedictino de Santa Maria de Montserrat lo convierte en uno de los lugares de peregrinación más importantes de Cataluña, y una de sus ascensiones ciclistas más apreciadas.
Un final corto pero exigente
Desde Monistrol de Montserrat, la carretera sube unos 8,7 km salvando casi 650 m de desnivel, con una media de entre el 6,6 y el 6,9 % que puede superar puntualmente el 11 % en algunas curvas. Se sigue recomendando un desarrollo compacto para gestionar esta irregularidad en una carretera totalmente asfaltada pero frecuentada por el tráfico turístico que sube al monasterio.
Un monasterio milenario
Fundada hacia el año 1025, la abadía de Montserrat celebró su milenario en 2025, año en el que la Volta a Catalunya situó precisamente allí una llegada de etapa. El santuario alberga a La Moreneta, una estatua medieval de la Virgen negra, declarada patrona de Cataluña por el papa León XIII en 1881.
Cuándo subir
La primavera y el otoño siguen siendo las épocas más agradables, ya que el verano trae tanto calor como una fuerte afluencia turística en la carretera de acceso. Salir por la mañana temprano permite evitar la mayor parte del tráfico de autocares y coches que suben al monasterio.
Bueno saber
Monistrol de Montserrat y Barcelona, a menos de una hora en coche, ofrecen todas las comodidades necesarias antes de afrontar esta ascensión corta pero intensa, fácilmente combinable con otras salidas en la región.
