El Cabo de Gata, la mayor zona costera protegida de la España peninsular, ofrece desde San José uno de los terrenos de gravel más singulares de España: un paisaje volcánico árido que contrasta con el verde habitual de otros destinos de gravel del país.
Un terreno rodador entre badlands y salinas
Desde San José, las pistas se adentran en el parque natural en dirección a Níjar y Las Negras, alternando caminos de tierra volcánica a través del matorral y tramos cerca de las Salinas de Cabo de Gata, donde a veces se congregan flamencos. Hay que contar con unos 40 km y 450 m de desnivel para una vuelta representativa de la zona, sobre un firme en general rodador.
Cómo afrontar la salida
Unos neumáticos gravel polivalentes de alrededor de 40-45 mm bastan para la mayor parte del recorrido, entre pistas compactadas y tramos más sueltos. La verdadera limitación es climática: la casi total falta de sombra y el calor, incluso fuera de la temporada estival, obligan a llevar más agua que en una salida de gravel clásica.
Cuándo ir
De octubre a abril, ya que el verano hace agotadoras las salidas de larga distancia en esta región, la más seca de la España peninsular. La primavera y el otoño ofrecen las mejores condiciones, con una luz especialmente fotogénica sobre los paisajes volcánicos.
Dato útil
San José, pequeño pueblo costero en el corazón del parque natural, ofrece una oferta correcta de alojamientos en temporada, con un acceso práctico al desierto de Tabernas, más al norte, para los aficionados al gravel en busca de terrenos aún más áridos.
