Esta primera etapa abandona el litoral bretón ya en los primeros kilómetros para adentrarse tierra adentro. Tras Roscoff y su región hortícola, el itinerario atraviesa Morlaix por su espectacular valle encajonado y su viaducto, antes de subir progresivamente hacia los Monts d’Arrée.
Es la única etapa realmente ondulada de La Vélodyssée: nada comparable a un puerto alpino, pero un perfil real con algunas subidas sostenidas, muy lejos de la llanura del resto del itinerario.
Carhaix-Plouguer marca la entrada en la cuenca del canal de Nantes à Brest, que guiará la mayoría de las etapas siguientes hacia el sureste.
Distancia y desnivel indicativos para este tramo.