Grand Est no se limita a las rutas de los vinos con las que se le asocia espontáneamente: el macizo de los Vosgos concentra uno de los mejores terrenos de BTT del cuadrante noreste del país, mientras que la Champaña ofrece un gravel vitícola clasificado por la UNESCO. Esta selección cubre las tres vertientes de la región, de lo deportivo a lo familiar.
1. BTT en los Vosgos, La Bresse y el Markstein
Un bike park servido en parte por remontes en verano, con una red de singles que alterna bosque denso y crestas despejadas entre La Bresse y el Markstein. Unos 35 km y 850 m de desnivel acumulado, sobre un terreno técnico que exige experiencia previa en BTT.
2. Gravel en el viñedo de Champaña, desde Épernay
El único itinerario vitícola clasificado por la UNESCO de todo el catálogo: caminos entre las hileras de pinot noir y chardonnay, en torno a Hautvillers y Aÿ-Champagne. Un firme más rodador que la mayoría de los itinerarios gravel del sur, una buena puerta de entrada para descubrir la práctica sin terreno accidentado.
3. Ruta de los Vinos de Alsacia en familia, desde Colmar
Un circuito de 40 km por carriles bici y pequeñas carreteras vitícolas entre Colmar, Eguisheim y Riquewihr, donde los pueblos de entramado de madera jalonan el recorrido a intervalos regulares. Un desnivel modesto (250 m) que sigue siendo accesible para niños acostumbrados a pedalear varias horas.
Organizar la estancia
Los Vosgos y Alsacia se combinan bien en una misma estancia, ya que La Bresse y Colmar están separadas por apenas una hora en coche, con un contraste marcado entre ambas jornadas. La Champaña, más al noroeste, se presta mejor a una etapa aparte o a un fin de semana independiente desde París.