Esta etapa, la más corta del recorrido, bordea el Oust y después el Blavet canalizado a través de un paisaje rural conservado, salpicado de pequeñas esclusas y casas de esclusero a menudo floridas, cuidadas con esmero por los gestores del canal.
El tramo atraviesa los municipios rurales de Guern y Séglien, en pleno corazón del Morbihan interior, una zona poco turística donde el camino de sirga se comparte sobre todo con algún pescador y excursionista local.
Pontivy, a la llegada, presenta un contraste arquitectónico marcado con los pueblos atravesados hasta ahora: la ciudad fue reconstruida en gran parte bajo el Primer Imperio para convertirse en “Napoléonville”, una base militar destinada a proteger el acceso al canal, con amplias avenidas y un cuartel monumental todavía visibles hoy en día.
Distancia indicativa para este tramo.