Esta etapa atraviesa Castelsarrasin y después Montech, donde se conserva una “pendiente de agua” en desuso, dispositivo técnico del siglo XX concebido para que las barcazas salvaran un desnivel importante sin multiplicar las esclusas clásicas — una rara curiosidad industrial en la red de canales franceses.
El paisaje se vuelve progresivamente más urbano al acercarse a Toulouse, conservando no obstante la sombra continua de los plátanos que caracteriza el canal en casi todo su trazado.
La llegada a Toulouse, la “Ciudad Rosa” apodada así por el típico ladrillo rosado de su arquitectura, marca el punto central del itinerario: es aquí donde el canal lateral al Garona da paso al propio Canal du Midi, en dirección al Mediterráneo.
Distancia indicativa para este tramo.